November 28, 2006

Begin to begin

Filed under: Yo, mi me conmigo


Empezar, empezar, empezar…
Hace unos días el ordenador que utilizo decidió que no se iba a encender más. El disco C: ha quedado totalmente irrecuperable. No he tenido tiempo de lamentarlo porque ando submergida en otros pensamientos: mi extraña relación de amistad y roce con él, la soledad de algunos fines de semana, la adaptación, temas familiares que no comentaré por aquí (tocan demasiado hondo, demasiado cercanos, demasiado dolorosos) y una reciente y creciente búsqueda de piso ahora que he decidido cuál es la mejor forma de independizarme…
No, no he tenido tiempo de lamentarlo… quizás he aprendido a aceptar las cosas como vienen, a no tomármelas demasiado a la tremenda, a superar los pequeños achaques de tristeza y frustración, quizás es que hace tiempo que no dedico tiempo a mi alma de escritora, apenas noto que sigue ahí anhelando volver a llenar huecos… Pero soy consciente de lo que he perdido.
Todo lo que llevo escribiendo, todo lo que he escrito en años se ha ido tras unos datos irrecuperables de un ordenador. Se han esfumado. Se han evaporado. Y no volverán…
Recuperaré la mayoría en las miles de hojas y numerosas libretas que pueblan los rincones de mi habitación. Pero habrá momentos irrecuperables e irremplazables.
Nunca se escribe un mismo pensamiento con la misma frase, con las mismas palabras. Se pueden asimilar, pero nunca será igual. Y eso es algo que he perdido con alguna novela, alguna obra de teatro que respiraba sólo entre bits, dentro de una pantalla, almacenada en un disco que ha decidido despedirse.

Volveré a empezar. Pero antes, empezaré otra vez en otro lugar, no todavía, pero no tardaré mucho. Y llegará un tiempo de mudanzas en la vida real, una forma diferente de tomármela, adaptarme a una persona extraña, a una casa extraña, a una habitación extraña, a un barrio extraño… Empezaré ahí y empezará de nuevo a renacer y resurgir de sus cenizas el alma escritora.
Todo empezará: un año nuevo, un año más, un año diferente.

Da miedo. Pero también es una aventura apasionante.

November 15, 2006

A nuestro lado

Filed under: Mirada vaga

Pues sí, en el piso del lado, en el mismo barrio, en la calle cercana a… Paso por esas calles a menudo, he pasado por una de esas calles muy a menudo… Y sí, soy un testigo silencioso y olvidadizo de una visión que horroriza a la mayoría.
¿Por qué horroriza ver una prostituta en plena calle y no horroriza saber, imaginar lo que puede haber detrás de esa chica, la mafia y explotación, el abuso…?

Una de tantas redadas contra redes de prostitución.

November 13, 2006

Las cosas en las que no pensamos

Filed under: Mirada vaga

Sería un buen título para una sección muy necesaria, para realizar un pequeño acto de reflexión. Porque realmente, sí parece que nos de igual que el mundo tal y como conocemos se pueda acabar en 50… en 100 años… Porque formamos parte y deberíamos poner un granito de arena para conseguir algo mejor:
no hace falta gran esfuerzo, se trata de ser buena persona, intentarlo, no discriminar, no usar la violencia, conocer, interesarse, ser abierta… se trata de ofrecer sonrisas en lugar de malos humores, risas en lugar de insultos, se trata de procurar un respeto por el entorno que nos rodea también, por cuidar el medio ambiente, la naturaleza cuando nos asomamos a sus bellos paisajes, del mar cuando nos sumergirnos en sus cálidas aguas que nos reciben siempre… quizá reciclar, quizá contaminar menos.
Confieso que hace unos meses descubrí la bicicleta. Confieso que gracias a ella me ha permitido conocer a alguien que ha ocupado un espacio inesperado en mi vida. Confieso que a ratos me divierto sobre ella. Como ayer en la que participé en una gran concentración. Sólo fue un pequeño grano de arena… pero el más minúsculo de esos granos consigue formar una montaña.

CONFERENCIA DE NAIROBI

Robos

Filed under: Mirada vaga

Me han robado miradas, me robaron besos, me han robado palabras, me robaron abrazos, me han robado risas, me robaron roces, me han robado noches de sexo, el aliento del despertar… imágenes… paisajes… experiencias… sensaciones… sentimientos… momentos…

Me robo momentos de placer y soledad, esos momentos en que mi mano se une al boli y este al papel y a la tinta y a las letras y a las palabras…

November 7, 2006

Al llegar el día

Filed under: Taller de costura

Con los ojos cerrados, intentaba recordar dónde estaba. Notó un olor ajeno al suyo y oyó una respiración. Sentía la tibieza de los primeros rayos que se escapaban por las rendijas de las persianas y el calor del cuerpo que dormía a su lado. Abrió despacio los ojos, sin moverse, para verlo allí, junto a ella.
El cuerpo deseado, desnudo bajo las sábanas. Su rostro, pegado al suyo. Su mano en su torso, rodeándola. Sintió deseos de besar esa boca que se ofrecía apetecible y apacible ante sus ojos. Y sonrió. Sonrío triste.
Se dio la vuelta y se levantó de la cama, con cuidado. Desnuda, sus pies notaron el frío suelo y anduvieron con un leve sonido sobre las baldosas. Ante la puerta, antes de ir hacia el lavabo, vio el dibujo de su cuerpo bajo aquéllas sábanas.
En el lavabo intentaba recapacitar en lo que había pasado. Intentaba escaparse de la desesperación que comenzaba a embargarle e intentaba retener los recuerdos de pasión de la noche de sexo vivida junto al hombre que siempre había permanecido ajeno a sus sentimientos.
Sintió el calor recorriéndole el cuerpo. Quería volver a revivir esa noche. Quería en ese momento y querría después. Querría durante un tiempo imposible de definir.
Volvió, aterida de frío, a la habitación y a refugiarse bajo las sábanas que conservaban la calidez, a buscar el cuerpo caliente que la amparó y la empezó a llenar de besos, de miradas furtivas, de manos que empezaban a tocar cada parte de su cuerpo, de la lengua que recorría su boca y bajó por su cuello, parándose en sus pechos. La boca y la lengua, juguetonas, con sus pezones, sus dientes mordiendo, la lengua lamiendo, la boca mamando y ella retorciéndose en un extásis de placer, tiritando del placer infinito sintiendo húmeda su vagina.
Ella agarrando el pene, jugando con él, llevándolo a su boca, disfrutando de su sabor y su tacto, lamiéndolo y besándolo dulce. Sintiéndose única en un juego, sin contemplar la cara extasiada de él que gemía de placer.
Y el abrazo, el fuerte abrazo, las piernas de ella intentando rodear la amplia espalda de él. Sus brazos y sus manos recorriendo la espalda, buscando el culo, sintiendo su pene dentro de ella, los movimientos, jugar al mismo movimiento, jugar a distintos y a diferentes velocidades. A quedarse un rato, jadeando y pegados, sintiéndose unidos. Y volviendo al juego, al empuje y al movimiento de nuevo.
Hasta llegar al final. Hasta recogerse en su pecho y sentir las dulces caricias de él. Y sentir su olor y su cuerpo, su respiración. Saber, orgullosa, que durante esa noche había sido suya. Sólo suya.
Entonces, sonó el teléfono. Y él la miró con infinita tristeza. Volvieron a la realidad. Se miraron y el la besó dulce y largamente y la abrazó y la estrechó contra si con más fuerza. El teléfono seguía llamando. Y él se levantó con desgana a contestar.
Ella se quedó allí, tumbada en la cama, con la sensación de olvido y de fracaso, de abandono y de tristeza. Se quedó allí, mientras todo le daba vueltas. Las dudas y las mentiras. Lo logrado y lo perdido en un mismo momento. Su decisión de vivir esa noche junto a un imposible. Las sonrisas y las palabras.
No quiso que pasara más el tiempo sin poder disfrutar de ese cuerpo, sin que su cuerpo gozara con el del otro.
Pero la mañana había llegado. El teléfono había sonado. Y ella dejó que mientras oía las palabras lejanas hablando, las lágrimas fueran brotando sin poderlas contener.
Vislumbró la imagen de él de pie ante la puerta, borrosa, y tuvo miedo de perderla para siempre. Él se le acercó y la abrazó.

Sueño adormecido

Filed under: Yo, mi me conmigo

A veces me gustaría poder controlar mis emociones, mis sentimientos, las experiencias nuevas que me suceden… controlarlos para poder sentirme libre de ellos, de su yugo, de su presencia y de los recuerdos…

Creí que había conseguido volver al sueño que adormecí de escribir, a las ganas y la pasión que encierro tras cada palabra que escribo, cada historia que ideo, pero me supera lo que quiero vivir, lo que intento vivir, lo que voy viviendo.

Me supera porque ahora me encuentro en una historia que no hubiera querido aunque suceda, dejo que suceda y aunque sea consciente de la verdad (ajena a mis deseos) me dejo llevar…

Pese a sentir que la mujer y la escritora luchan sé que las dos debe convivir. Al fin y al cabo, la escritora se nutre de la mujer.

November 3, 2006

Pronuncio una palabra

Filed under: Taller de costura

Lo creé hace unos seis años


Pronuncio una palabra
y me miras,
silencioso,
y te asomas
a lo desconocido.

Escuchas el sonido de mi voz
- los ecos de la tuya -,
te transportas
al mundo que crees mío
para, al fin, descubrirlo
en tu interior.

Tu mirada vaga por mí, despacio,
mi música te sigue,
te imaginas
en una forma nueva
que permanecerá
tras un punto.

Cuando el silencio llega,
no te alejas
- ni tu pluma,
ni tus ojos -:
ya nos pertenecemos