January 23, 2007
Hay veces que la frase de un libro se queda adherida al alma y ya no puedes desprenderte de todo el significado que le das cuando se presenta ante tus ojos.
“Bastante más difícil es el silencio. Éste presupone paciencia, constancia, testarudez; y, sobre todo, se confronta con el día a día de nuestra vida, los días que nos quedan, uno tras otro, realmente largos con sus pequeñas horas, es como un voto, de cristal, puede romperse con casi nada, y su enemigo es el tiempo.”
January 22, 2007
no es particular…

Eso será el día que encuentre un lugar-habitación donde independizarme.
Llevo más de un año intentando buscar la mejor forma, el modo económicamente mejor para mí. Y después de pensar en compras (¡no me llegaría la pensión para pagar los últimos años!), alquileres (¿hay algo decente por pocos euros?), consideré que la mejor opción, aunque fuera temporal, era la de buscar algo compartido. En realidad, me topé y me he hecho con ella.
De repente, me he metido en un mercado que desconocía y voy mirando pisos, descartando y aprobando algunos. Pero no sólo seleccionas tú, también seleccionan los que viven, aquellos con los que supuestamente tienes que convivir.
Perdí la oportunidad de irme a un piso que se iba a estrenar sólo con una persona más.
Desheché algunos por la zona, no por lo que ofrecían. Otros por lo que ofrecían o lo que vi. Me han descartado en el primero que dije que sí sin pensármelo ni un segundo. Sí, por la zona. Sí por el aspecto del piso. Sí, para que no se me escapara de las manos por pensármelo un poco, unos días… por dudar.
Poco a poco, me voy haciendo a la idea de que perderé la seguridad, el respaldo o ese cojín mullido que tengo en casa de mis padres. Que me enfrentaré a unas desconocidas y que mi ritmo de vida variará, porque todo girará en torno al hecho de instalarme en otro lugar, adaptarme a él y conseguir que me sienta algo cómoda.
Ahí estamos: mi derecho a vivienda digna se centra en buscar habitación allí donde alguien quiera compartir su piso. Cualquier otra opción, la veo complicada, de momento. Se supone que lo ideal es tener tu casa. Quizá eso sólo sea una visión. No tenemos alma de caracoles, que con la casa a cuestas se desplazan a diferentes lugares. Quizá algún día sea posible obtener ese derecho. Quizás algún día se acabe la especulación con el terreno, con las viviendas inhabitadas. Quizás a alguien se le ocurra la forma de conseguir que las personas podamos acceder a un mínimo espacio habitable sin necesidad de dejarnos la piel en ello. Ni siquiera sería tan difícil pensar en una fórmula. Y sería algo rentable.
En cualquier caso, los no-mileuristas (que aún lo tienen más crudo) y los escasamente mileuristas realmente nos tenemos que ver con el agua al cuello prácticamente para un simple alquiler o una habitación en un piso compartido.
January 15, 2007
Es el título del cuento, que se transformá en obra musical, que he escrito para la actividad que este año haré con los niños del casal donde colaboro a través de la ONG donde fui a parar hace unos tres años.
Una de las muchas actividades que se van haciendo: graffitis (en una ciudad que los ha degradado), música, danza, yoga, arcilla, máscaras, títeres… todo lo que tenga relación con el arte, todo lo que puedas creer que es arte tiene cabida. Y siempre con un fondo de aportar valores, ayudar a superarse, salir de un mundo algo cerrado…
‘El ser extraño’ habla de alguien que llega a un lugar nuevo. Seres extraños podemos sentirnos todos en un momento dado, aunque no nos movamos de nuestra ciudad, nuestro barrio, sólo con cambiar o empezar un trabajo, conocer gente… Y, en serio, ¿te gusta que te ignoren? ¿qué te desprecien? ¿qué no te valoren? ¿que no te escuchen?… Afortunadamente, en esos casos, siempre te encuentras quién te apoya, te ayuda, te enseña, te habla, te escucha.
Empiezan los ensayos. Se irá preparando la música. El cuento cobrará vida.
January 12, 2007
Pedía eso el día de mi cumpleaños: que lo recordara igual que yo había hecho con el suyo.
Llegué al lunes con esa ansia.
No anhelo regalos: sólo que se acuerden de mí ese día. La sonrisa que ofrezco a cambio siempre vale la pena.
Pero no se acordó. Y no supe cómo reprochárselo. Una parte de mí sabe que no puedo recriminarle nada… Hay quién opinaría que sí debería exigirle. Pero no puede: no ha hecho promesas y eso es algo que valoro.
Nunca se debería prometer: simplemente se debería hacer.
El día transcurrió algo gris: no fue una fiesta, ni será. Quizá algún día consiga celebrar uno de mis cumpleaños tal y como se merece.
El día fue transcurriendo opaco y triste porque no se acordó. Y me devané los sesos buscando la forma en que se enterara.
Entonces, llegaron como un torrente sus mensajes. Y sus mil perdones. Sus mil besos. Y su llamada, inesperada y furtiva. Pero su voz al otro lado felicitándome. Un bonito regalo. Tan simple como hermoso.
Su llamada. Su voz.
January 6, 2007
Todo viene junto en estos primeros días del año.
Un año nuevo siempre se presenta como una etapa en la que deseas
cambios, que haya avances, que nada sea exactamente igual
al pasado. He pasado muchos años deseando algo así y siempre
acababa con la sensación de no salir de un círculo.
Reyes Magos en los que siempre se desea, se espera un regalo
con ilusión. Siempre esperas que algo se cumpla, que alguien
escuche tus sueños y les de forma.
Y un cumpleaños más que llegará. El lunes. Un año más en mi vida. También
escondiendo esa idea vaga de que nada sea igual, de que
algo cambie, de que… alguien ocupe mi corazón… más bien,
de que yo ocupe el corazón de alguien.
Todo junto en unos pocos días, sí.
Pendiente de un cambio inminente. Pendiente de lograr antes de
que se acabe este mes una cierta independencia. A eso se llama, ¿no?
dejar la casa de tus padres e irte a otra para manejarte sola.
Sí, voy a poder decir: “año nuevo, vida nueva”.
Es lo único cierto que hay.
Lo demás está por ver: conocer gente nueva,
mantener las amistades que tengo tanto en el trabajo
como fuera (aunque con las últimas hay poco contacto), otro trabajo
(buscarlo, buscarlo), que mi madre se recupere, que él me siga
acompañando a tramos de la forma que sea (como amigo, como amante),
que renazca la escritora y/o las ganas de escribir… y el deseo
que ya he mencionado antes.
Eso es lo que le pido al nuevo año, a los Reyes Magos y
las velas que soplaré en mi pastel de cumpleaños.
January 3, 2007

Había personas a las que prestaba mayor atención. Algún gesto, algún rasgo de su rostro o cuerpo, la forma de vestir, de mirar, de reír solía ser algo distintivo frente a la mayoría. Siempre admiró los dedos finos y alargados de Anselmo, contraste con su figura menuda, que aparecía siempre una vez a la semana, para tomar cualquier cosa. Disimulaba siempre, pues lo que pretendía era pasar unos minutos charlando con Juan, una vez se habituó a su presencia y la supo frecuente. Anselmo siempre tenía algo que decir, acudían a su mente recuerdos pasados… en alguna ocasión parecía estar describiendo novelas; fue espíritu viajero, añoraba lo vivido. Supo un día en que se escapó de sus labios que pudo haber sido pianista. Se le escapó porque retuvo en seguida las palabras, enmudeció y observó a su alrededor, lo que rara vez hacía.
Juan le miraba y le intrigaba ese aspecto desconocido. Sabía, sin embargo, que tampoco debía forzar las palabras y quizá algún día… ‘Puede que no’, se decía, ‘aún duele’.
Carmen era siempre el hilo que unía a los dos viejos, con su sonrisa y su voz cantarina conseguía evaporar los tristes recuerdos de uno y dejar en el fondo del ánimo del otro la picadura de la curiosidad.
A Julia también la vio desde el primer día. Podía tardar más de una vez en descubrir a alguien, seguirle en su camino, imaginar, pero a ella fue de las pocas a las que vio al instante. Mirada brillante, sonrisa abierta y franca, tímida en ocasiones, gesticulaba cuando hablaba pero no de una forma agresiva, sino conciliadora, amable, parecía siempre invitar a compartir su presencia. Claro que a Julia la descubrió enamorada, ese primer día, y todos sus rasgos positivos estaban acentuados al infinito. La adoptó en seguida; la hizo nieta suya. Y no sólo la observaba a ella: escudriñaba también al chico que la acompañaba para desenmascararlo antes que ella, anticiparse a sus pretensiones, investigar si era bueno o malo: no iba a permitir que hicieran daño a aquella chica tan sencilla. La creía parte de una especie diferente, alguien difícil de apreciar, invisible pero presente. El paso de los días, las semanas le confirmó esa primera impresión.
January 1, 2007

Llega siempre cargado de cosas por descubrir: aventuras y regalos inesperados. Así que cálzate unas buenas botas que aguanten el camino y agradece de forma sincera cada instante que te regalen.