November 18, 2007

Tarde de domingo

Filed under: Yo, mi me conmigo

Picasso
- Acabar una estresante jornada laboral delante de una cerveza y acompañada por una amiga.
- Fin de semana tranquilo.
- Una mañana de peluquería.
- Una comida y un inicio de tarde de sábado tranquila comiendo con mi madre.
- Tampoco salgo este fin de semana: no me apetece, hace frío, el frío me apalanca… y tengo que controlar gastos.
- Llegar al piso, no vacío, hoy no se queda tan vacío como otros sábados. El frío piso. No hay más estufa, creo, que la que tengo en mi habitación.
- Enciendo la radio, arreglo mi cama, no enciendo el ordenador. Me recuesto con los grandes cojines en la espalda, en la cama, me tapo con la manta. Mis apuntes cerca y empiezo a estudiar.
- Cena en la habitación, con la estufa: hoy no aguanto tiritar en el comedor.
- Me voy a dormir pronto. El domingo por la mañana paso unas horas tranquilas en el trabajo: seis horas charlando con las demás compañeras.
- Una pizza, pepsi, limpieza, poner y tender la lavadora.
- Y las horas que quedan para estudiar: literatura del siglo de Oro, lingüística… ciencia, interesante pero densa.

- Mañana lunes. Semana igualmente estresante. Con el siguiente fin de semana tan lleno que no voy a tener tiempo para nada.
- Y esperando que cualquier día, quizás en diciembre, pueda dejar este piso, ir a otro y sentirme, por fin, en casa.

November 7, 2007

El paso más difícil

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El paso más difícil no será cerrar la puerta de lo que hasta entonces fue su hogar, el lugar escogido por quién fue su novia primero, después mujer y él mismo para iniciar una convivencia. Convivencia que él imaginaba eterna… El paso más difícil no será dejar allí los recuerdos, todo lo vivido, el aire familiar, los muebles y las fotos. No será dejar el futuro porque quedó hecho pedazos hace bastantes meses. No lo será saber que la puerta se cierra por última vez y que ya no tendrá acceso al piso.

El paso más difícil será cerrar la puerta sabiendo que allí se queda una parte importante de su alma: su hijo. Su pequeño hijo.

Y aún con la incerteza de no saber qué pasará con la custodia. Porque así están las cosas ante una separación que lleva meses mientras el niño ha llegado al año sano y feliz. Y ahora él tiene que dejar el hogar. Y ya no verá a su niño cada día. Lo único que espera es que mientras no haya sentencia, siga el acuerdo tácito de cuidar cada uno de él en diferentes días de la semana y un fin de semana entero - sin sus noches -. Ya no podrá ver a su niño por las noches: no abrirá la puerta de la habitación donde duerme en su cuna, ajeno a todo, feliz porque comparte sus días con su madre y con su padre.

En un divorcio, debería primar sobre todo el bienestar del niño, y espero que sea así, porque el niño debe estar con su madre y con su padre. Con los dos. Sin que el desamor o el quién empezó o quién dejó a quién pese. El niño debe estar con su madre y con su padre.
Así de simple.
Así de complicado.
Así de duro.
Porque ahora, el padre debe abandonar ese hogar. Y será difícil cerrar la puerta.

Y aún queda la incerteza…

Es una historia real, cercana, a la que se enfrenta mi hermano.

November 4, 2007

¿Vivir?

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Casi parece que este tipo de informaciones vengan de otros países más lejanos…
Y lo que es seguro es que a alguien se le ha olvidado que existe algo que se llama vida o vivir.
Y a nivel político, sí, aquí todos se han olvidado y más que nunca de los ciudadanos.

Y el cha ka chá del tren

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Y resulta que te vas un poco lejos de la ciudad donde has vivido casi siempre y del lugar donde trabajas. Te vas porque decides que el deseo de independencia pesa más. Eso y, reconócelo, el tener que afirmar con vergüenza que aún vives en casa de tus padres. Claro que a quién se lo cuentas es a tu amigo casado a quién hace meses que no ves, o al divorciado que ya se fue de casa… para casarse. O se lo explicas a quién gana algo así como 1.600 € al mes. Si eso es ser millonario hoy en día.
Bueno, con tu sueldo escaso, de poco más de 900 €, decides marcharte a una ciudad a unos cuantos kilómetros de la capital: Barcelona. Lo que implica, claro, que para ir a trabajar y no tener que pasar engorrosos atascos de tráfico (aunque tampoco tienes coche) vas y vienes en tren. El sitio donde vives es bonito, has podido alquilar un piso pequeño, sí, unos 35 metros cuadrados, lo puedes disfrutar, pagas 500€ y el resto se va en comida, suministros y el tren. El tren, que nunca es que haya ido bien y siempre tienes que calcular el tiempo por si hay retrasos.
Lo jodido es que en los últimos meses no sólo hay retrasos. Simplemente, un día no llega. Otro, en mitad del trayecto, se para. ¿Qué pasa? Bájate del tren. Escucha la alternativa. Llega hasta ella, el autocar que no aparece de la nada, claro. Y todo eso tiempo.
El colmo es que durante unos días “indefinidos” en un trayecto no hay tren. Imagina: cógelo sólo unas pocas estaciones. Bájate. Camina, levita o déjate arrastrar en medio de una inmensa masa de gente que se encuentra igual que tú. Llega hasta el autocar. Espera a entrar. Espera hasta que se llene y el conductor arranque. Y a las puertas de Barcelona, el atasco. El de todos los días, el que querías librarte con el tren y ahí está, delante tuyo, un kilómetro delante tuyo. Sufre el atasco. Llega al punto de destino, del autocar, no del tuyo. Entras en el metro, coges la línea que te lleva a otra línea que esta vez sí te deja en tu punto de destino.

La casa del dinero

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Con un sueldo que no llega a los 800 €, te encuentras con más de 30 años viviendo en casa de tus padres. Con un sueldo que no llega a los 800 € sientes deseos de emanciparte, de probar eso que llaman independencia, tener tu piso, otro lugar al que hacer tuyo, tus muebles, tu decoración, tu forma de organizarte, de limpiar, espabilarte, aprender a cocinar, hacerlo todo tú. Con un sueldo que no llega a los 800€ compruebas el mercado de pisos. ¿Hipoteca? Por las nubes, ¡si lo mínimo es pagar 1000€ al mes!. Y estás tú sola. Porque no tienes amigos con quién compartir piso. No tienes novio con quién compartir piso. Alquileres: con suerte y buscando una aguja en un pajar, los hay de 500€, pequeños, ínfimos, 30 metros cuadrado si llegan, en mal estado algunos, a reformar…
Con un sueldo que no llega a los 800€, más de 30 y un alquiler mínimo de 500€…