July 22, 2008

Los “vaivenes del ánimo” son los que dejan espacios y hojas en blanco. Hay una débil señal que me indica que conseguiré juntar las letras, armar palabras y crear otros mundos.
Fuera del papel, creo que siempre habrá espacios en blanco.
Me siento como alguien que recibe embistes pero siempre se mantiene. O siento como si todo girara alrededor menos yo.
No me muevo. O eso creo.
Un extraño hado permite que en el fondo, siempre vuelva a un inicio. Siempre pierda. Siempre encuentre demasiado espacio para la soledad. Y nunca hay voces que me animen, que me ayuden, que me consuelen.
Las hay, sí, hay voces.
Pero nunca voy a tener la certeza de que, por fin, permanecerán para siempre.
Sí, todo gira alrededor. Todo cambia y se mueve menos yo.
March 23, 2008
Un año después
en estos días lo que más he tenido en mente es dónde estábamos todos hace un año: sufriendo, llenos de dolor y de incertidumbre;
dónde estábamos hace un año: aliviados, llenos de esperanza e ilusión:
celebrando la vida, la nueva vida de mi madre.

Disfruto del piso que comparto con mi hermano.
Estudio.
Disfruto de mi sobrino.
Trabajo.
Disfruto de mis amigas.
Paseo.
Disfruto de mis ratos de soledad.
Siento.
Disfruto de otro cuerpo.
Y todo a ritmo lento.
January 8, 2008
January 3, 2008
- Que mi madre siga VIVA. Y que esté más viva de lo que nunca había estado.
- Dos buenas amigas. “Mi piso” compartido. Filología hispánica (aunque la he dejado algo abandonada por la mudanza).
- Mi sobrino.
- Mi fuerza. Mi extrema fuerza que me agobia a veces porque yo también deseo y quiero un abrazo.
- Y sí, de nuevo, y sobretodo, que mi madre sigue aquí.
November 18, 2007

- Acabar una estresante jornada laboral delante de una cerveza y acompañada por una amiga.
- Fin de semana tranquilo.
- Una mañana de peluquería.
- Una comida y un inicio de tarde de sábado tranquila comiendo con mi madre.
- Tampoco salgo este fin de semana: no me apetece, hace frío, el frío me apalanca… y tengo que controlar gastos.
- Llegar al piso, no vacío, hoy no se queda tan vacío como otros sábados. El frío piso. No hay más estufa, creo, que la que tengo en mi habitación.
- Enciendo la radio, arreglo mi cama, no enciendo el ordenador. Me recuesto con los grandes cojines en la espalda, en la cama, me tapo con la manta. Mis apuntes cerca y empiezo a estudiar.
- Cena en la habitación, con la estufa: hoy no aguanto tiritar en el comedor.
- Me voy a dormir pronto. El domingo por la mañana paso unas horas tranquilas en el trabajo: seis horas charlando con las demás compañeras.
- Una pizza, pepsi, limpieza, poner y tender la lavadora.
- Y las horas que quedan para estudiar: literatura del siglo de Oro, lingüística… ciencia, interesante pero densa.
- Mañana lunes. Semana igualmente estresante. Con el siguiente fin de semana tan lleno que no voy a tener tiempo para nada.
- Y esperando que cualquier día, quizás en diciembre, pueda dejar este piso, ir a otro y sentirme, por fin, en casa.
November 7, 2007
El paso más difícil no será cerrar la puerta de lo que hasta entonces fue su hogar, el lugar escogido por quién fue su novia primero, después mujer y él mismo para iniciar una convivencia. Convivencia que él imaginaba eterna… El paso más difícil no será dejar allí los recuerdos, todo lo vivido, el aire familiar, los muebles y las fotos. No será dejar el futuro porque quedó hecho pedazos hace bastantes meses. No lo será saber que la puerta se cierra por última vez y que ya no tendrá acceso al piso.
El paso más difícil será cerrar la puerta sabiendo que allí se queda una parte importante de su alma: su hijo. Su pequeño hijo.
Y aún con la incerteza de no saber qué pasará con la custodia. Porque así están las cosas ante una separación que lleva meses mientras el niño ha llegado al año sano y feliz. Y ahora él tiene que dejar el hogar. Y ya no verá a su niño cada día. Lo único que espera es que mientras no haya sentencia, siga el acuerdo tácito de cuidar cada uno de él en diferentes días de la semana y un fin de semana entero - sin sus noches -. Ya no podrá ver a su niño por las noches: no abrirá la puerta de la habitación donde duerme en su cuna, ajeno a todo, feliz porque comparte sus días con su madre y con su padre.
En un divorcio, debería primar sobre todo el bienestar del niño, y espero que sea así, porque el niño debe estar con su madre y con su padre. Con los dos. Sin que el desamor o el quién empezó o quién dejó a quién pese. El niño debe estar con su madre y con su padre.
Así de simple.
Así de complicado.
Así de duro.
Porque ahora, el padre debe abandonar ese hogar. Y será difícil cerrar la puerta.
Y aún queda la incerteza…
Es una historia real, cercana, a la que se enfrenta mi hermano.
November 4, 2007
Casi parece que este tipo de informaciones vengan de otros países más lejanos…
Y lo que es seguro es que a alguien se le ha olvidado que existe algo que se llama vida o vivir.
Y a nivel político, sí, aquí todos se han olvidado y más que nunca de los ciudadanos.
October 21, 2007

Ayer llegó el frío. Disfrutando de una tarde agradable y tranquila. Estrenando cosas nuevas que dan un aire diferente a la que durante meses fue una fría habitación. Una pequeña estantería para dar cobijo a los libros que durante meses me acompañarán en la aventura de volver a estudiar. Una pequeña mesa para poder colocar cosas, un puzzle de los dos que quiero volver a hacer. Preparándome para tardes de estudio y lectura.
Con uno de los libros, mientras iba leyendo, empecé a notar el aire que se filtraba por la ventana: el viento soplaba fuerte afuera. Persianas bajadas, luz encendida, sentada sobre la cama, apoyada en un gran cojín y cubierta por una cálida manta.
Sí, de repente, pareció llegar el invierno. E imagino que no me abandonará hasta dentro de unos meses. Recuperé la pequeña estufa y la encendí, al fin, rendida ante mi cuerpo tiritando. Recuperé también después de cenar mientras hacía zapping aburrida una de mis dos chaquetas polares.
Ha quedado inaugurado oficialmente el invierno entre mis huesos. Porque es ahí donde se instala el frío y donde permanece hasta la primavera.
October 7, 2007
Presidía el bombín de Sabina sobre un taburete, en el centro del escenario. A Serrat le faltó aparecer con el bastón de gentleman, pero no le hacía falta porque su presencia ya delataba quién era quién en el fabuloso espectáculo que ofrecieron ayer. Uno podría ser el hombre cabal, sensato, fiel, pinta de marido ideal; el otro es el granuja, mujeriego y juerguista con el que nunca nadie se debería casar, pero con el que soñamos en secreto y quizás no tan en secreto.
Espectáculo, grandes canciones, momentos románticos y los guiños que se hicieron durante casi tres horas el uno al otro. Dos amigos, dos primos encima de un escenario y abrazados por el calor de miles de personas que llenaron un estadio casi imposible de llenar a esa cantidad.

Gozada por poder matar dos pájaros de un tiro y disfrutar de diferentes formas de cantar y crear canciones. Disfrutar de dos poetas en vivo, de los buenos que quedan, de los de toda la vida y capaces de hacer emocionar y vibrar a gente de 60, 40, 30 o 20 años. ¿Quién discute a cualquiera de ellos? Maestros y monstruos sobre el escenario. Y al final, después de emocionantes bises, te quedas ahí queriendo más y más, toda la noche y todas las canciones. Que me faltaron pero estuvieron las que tenían que estar. Los iconos de cada uno: ‘Y sin embargo’… me he ido muchas veces por los tejados como un gato sin dueño… ‘La del pirata cojo’ ‘Noches de boda’ ‘Paraules d’amor’ ‘Cantares’ y cómo no, una de las mejores canciones escritas: ‘Mediterráneo’ que, a pesar de Sabina, sí, indiscutiblemente es sólo de Serrat.
Para quitarse el sombrero, hacer una reverencia y exclamar: ‘¡chapó!’
September 23, 2007

Posiblemente, cualquier día de estos decida dar de baja este blog. He intentado varias veces crear un espacio en el que me sintiera tan cómoda como para no marcharme, pero ha sido difícil. Difícil porque mis estados emocionales han estado en una montaña rusa continua. Y nunca he tomado suficiente distancia. Difícil porque también quería mostrar mis sueños en forma de relatos pero hace un tiempo que no busco el tiempo necesario para escribir. Mi mente se ha dormido.
Ahora voy a despertarla. Porque vuelvo a estudiar, continuo estudiando a la espera de que eso active las neuronas. Estaré ocupada al 100%, con el trabajo, la carrera, y la gente nueva que he conocido y que seguiré conociendo e intentado disfrutar de la habitación en el piso compartido que cada vez visto más de espacio fijo. Con las princesas perdidas en la distancia y alguna en el olvido. Con desamores desaparecidos. Con los fantasmas. Con mis amigas, en las que sí confío, que sí me escuchan, que no me juzgan, que no intentan imponerme su forma de pensar. Con el recuerdo latente del dolor de hace meses, del inicio y fin de una pesadilla para mi familia. Con la vida de un niño de un año: del príncipe de la casa: mi sobrino.
Ocupada en demasiadas cosas y una mente adormecida.
No sigo, no me motiva, no encuentro el sentido a las palabras. Posiblemente, vuelva algún día. De momento, no.
De momento, nada.

Vivir en el desierto hace que te crees espejismos en torno a alguien. Cuando te recuperas, cuando puedes mirar a la realidad te das cuenta de que no era más que la sed la que te hacía querer creer.

La margarita dijo no.
September 9, 2007
Llegué al piso y la habitación que ocupo desde febrero con una maleta que ha permanecido a la vista hasta que ha tenido que emigrar.
Ha estado allí ocupando un espacio en la inmensa habitación (casi es un minipiso tan famoso de los que se habla mucho por aquí) con la sensación de temporalidad que sigue sin abandonarme.
Me he ido acomodando a una independencia a medias por el hecho de compartir piso con otras personas. Independencia más bien porque no se ha creado un ambiente excesivamente íntimo. Hay respeto, algo de distancia, ganas de no tener problemas y cortas conversaciones. Me he ido adaptando y haciendo mío un espacio que a veces se han empeñado en recordarme que no era tan mío.
Y he visto desfilar dos compañeros de piso que han durado menos de lo que se esperaba en un principio. Ahora seremos tres chicas en el piso y toca reiniciar de nuevo una convivencia.
Ahora la maleta se ha ido y he ocupado su lugar con una pequeña mesita demasiado necesaria ya. Voy llenando esta amplio espacio poco a poco, de sueños, de objetos, de cosas, de libros, de papeles: poco a poco.
August 1, 2007
Hace unos pocos años me hablaron de la existencia de blogs en Internet… se lo comenté a una amiga… y ella me ofreció el site de un blog especial que se convirtió en uno de mis favoritos…
De repente, entraba en un laberinto y me agarré del hilo que iba tejiendo vivencias, pensamientos y sentimientos…
Un día quién habitaba decidió buscar la salida… Le perdí la pista hasta que hace unos meses recibí un cabo de ese hilo. Recientemente, volví a recibir un cabo más y lo cogí y me llevó a la noche que viví ayer.
Siempre me sorprendo de lo que puede esconder la ciudad de Barcelona: un pequeño restaurante (Santutxo) que ofrece la posibilidad de vivir conciertos en directo.
No tardé en descubrir al antiguo habitante del laberinto inicial…
Disfruté del lugar a donde me había llevado el pedazo de hilo, el ambiente, la actuación: Cuni Massa, cantautora argentina, y sólo su voz y su guitarra y la gente.
De esos momentos en que el corazón vibra.
July 5, 2007

Hay cosas que se acaban.
Y otras que empezarán…
La cabra montesa que me guía por la escarpada montaña por la que intento subir, se ha parado un momento, algo herida después de una nueva caída. Ahora, ya recuperada, sólo intenta buscar el aliento que la siga impulsando.
En el vaivén de la vida ves cómo los dedos de algunas personas se alejan del amparo de tu mano, te dejan el alma con una cicatriz que aunque se vaya haciendo pequeña nunca desaparece. Pasan a ser fantasmas.
Nunca pretendí que alguien durara para siempre (aunque mi alma anhela encontrar otra que me haga creer que puede ser). Sabía que no iba a ser así. Pero duele pasar de amante-amiga al olvido más absoluto.
Solté el lastre.
Y el paisaje recorrido me lleva a una época y unas vivencias durante unos cuatro años que no olvidaré. No olvidaré sonrisas ni risas, ni agobios ni desánimos, ni las voces de los niños, ni las reuniones compartiendo un interés común: hacer con el arte que la vida diaria y la futura de unos chavales pueda llegar a ser mejor: la esperanza y la ilusión. He aprendido a amar un barrio que desconocía y al que sometía a prejuicios como la mayoría. He aprendido a mirar con otros ojos otras razas, otras culturas… Me hubiera gustado poder indagar un poco más porque hasta cierto punto todo sigue siendo un misterio para mí.
Pero me llevo cosas buenas, muy buenas.
Se acabó mi etapa en Art Solidari.
Y miro hacia lo que tengo delante… Un cambio inesperado en el trabajo que no sé que me reportará. Y volver a estudiar, acabar mi carrera. Y escribir, escribir, escribir… ese sueño que siempre está al que me he abandonado poco últimamente.
Quizá decida también acabar con esto… o volver más adelante… El mundo gira más allá de este mundo virtual…
April 5, 2007
… retomando poco a poco las cosas que dejé paralizada después de lo de mi madre. Queriendo buscar de nuevo huecos por donde ir dejando fluir palabras en papel blanco, en la pantalla en blanco de mi ordenador y deseando que las paredes de esta habitación cobren vida y lleguen a transpirar el alma de todos los personajes, los creados y los nuevos. Camino en ese viaje en tren aunque no sepa el destino. Siguen estando los mismos. Creo el hueco para nuevos. No hay finales definitivos, de momento. Revivo sentimientos. Y me paro un segundo, a mirar por la ventana, respirar, oir la lluvia…
Dio un último vistazo. Se descargó la mochila de su espalda y la dejó en el suelo al lado de la puerta abierta. Sus pies marcaron la frontera que separaba aquella casa de la acera de la calle. El portazo para cerrarla fue suave. Hacía poco que había amanecido. No volvió a mirar atrás. Y empezó a caminar.
Quiso irse al final sin nada, sólo permanecerían en su memoria los recuerdos el tiempo que ésta quisiera quedarse. Quería volver a empezar sin nada, en lugares nuevos y no tener nada a lo que atarse. Quería marcharse de lugares y no dejar nada atado. Quería sentirse libre, dominar sobre sus sentimientos y pensamientos. Quería no tener sentimientos.
Sabía que se llevaba la picadura en su corazón, pequeña y molesta a ratos del dolor que había sentido pero no deseaba volver a vivir algo así. Iba a buscar sonrisas y palabras. Palabras era lo que le había quedado. Palabras que sentía volar al viento en aquellos primeros pasos de esa caminata incierta, imprevista y decidida. Palabras que no traspasarían más allá de la frontera de sus oídos.
Sí, se llevaba ese recuerdo para no volver a vivirlo, para que le diera el impulso de no ceder, de no creer. Se llevaba desengaños. Se llevaba soledad. Y puesto que era eso lo que tenía, así quería que fuera el resto de su vida. Un vagar sin nadie, una existencia sólo llena de miradas efímeras, de cuerpos y caras sin vida, y dejar que se disolvieran a través de la distancia y el tiempo y otras gentes, otros lugares.